Falsificación de Mandato

De la nada, nada sale.

Veamos una interesante sentencia de la Corte Suprema:¹.

Alejandro Olivares falsificó un mandato supuestamente otorgado por Valentín Waintrub, y en calidad de mandatario simulado, vendió el bien raíz denominado Viña Santa Rosa del Peral, de Puente Alto, de propiedad del Sr. Waintrub, a Marisol Gascón y fue inscrito a nombre de esta.

Esta ilegalidad fue descubierta y el Sr. Olivares fue condenado por el delito de falsificación de instrumento privado.

Luego, Valentín Waitrub demandó al condenado Olivares y a la Sra. Gascón, pidiendo la nulidad de la venta y reivindicando la propiedad para sí. Huelga decir que entre las solicitudes concretas de la demanda no estaba la declaración de nulidad del mandato.

El demandante ganó en primera instancia,² dejándose sin efecto el contrato de compraventa y ordenando a la Sra. Gascón devolver la casa al Sr. Waitrub. En esta etapa, la falsificación del mandato fue acreditada con la sentencia del juicio criminal que así lo declaraba.

Sin embargo, la Corte de Apelaciones de Santiago³ revocó la sentencia, argumentando que, como el demandante justificó la ineficacia de la compraventa en la invalidez del contrato anterior, el mandato, aquél debió haber pedido expresamente la nulidad de este último y, no habiéndose formulado esta solicitud concreta, debía denegarse la demanda. Además, se esgrimió que no procedía declarar la nulidad absoluta de la compraventa de oficio, haciendo uso de sus facultades legales (artículo 1683 del Código Civil), porque en este caso la falsificación del mandato no era un hecho que se percibiera de manifiesto o sin lugar a dudas de entre los antecedentes del juicio.

Para bien del demandante, la Corte Suprema, en virtud de un argumento que no fue alegado por las partes y haciendo uso de sus facultades (artículo 785 del Código de Procedimiento Civil), invalidó de oficio el fallo de la Corte de Apelaciones, con las siguientes ideas:

1) Que la falsificación está suficientemente probada por la sentencia criminal que se adjuntó al expediente y “en el juicio civil es obligatorio respetar las conclusiones establecidas en lo criminal y los hechos o antecedentes que han servido al juez para llegar a esas conclusiones4".

2) Que el mandato nunca existió. Nunca fue otorgado por Waintrub. Luego, respecto del contrato de compraventa, nunca hubo consentimiento del vendedor, pues el demandante nunca compareció a la realización de esa convención, ni por sí, ni debidamente representado.

3) Que el consentimiento de las partes es condición de existencia de un contrato (artículo 1445 del Código Civil), luego, no habiendo consentimiento, la compraventa es también inexistente.

4) Siendo inexistente la compraventa, los efectos de este contrato: la entrega del inmueble y su posesión por parte de la Sra. Gascón son actos sin fundamento jurídico y corresponde la devolución de la finca.

Llama la atención el craso error de interpretación en que incurrió la Corte de Apelaciones de Santiago, felizmente emendado por la Corte Suprema, toda vez que la sentencia criminal es un antecedente suficientemente explícito respecto de la inexistencia de la compraventa, y el tribunal de alzada estaba en la obligación de declarar, de oficio, la nulidad este contrato.
Pese a que en el fallo no se hace mayor comentario a la inexistencia del mandato, lo que se devela en la sentencia es que, siendo inexistente la causa (mandato), el efecto (compraventa, entrega del bien raíz y posesión del comprador) no puede existir, pues de la nada, nada sale y, en consecuencia, si un efecto jurídico es ineficaz por tener una causa aparente pero que nunca llegó a existir, no es necesario atacar la causa (pedir que se declare inexistente o nulo el mandato), pudiendo el actor impugnar directamente el efecto (solicitando la declaración de inexistencia o nulidad de la compraventa).

1 CS 10/11/15, “Waintrub con Olivares y otra”, Rol: 1809-2015, 1a Sala, Patricio Valdés A., Héctor Carreño S., Guillermo Silva G., Rosa Maggi D. y Juan Fuentes B.
2 29°J.L. Civil de Santiago 23/8/13, Rol: 13.951-2011.
3 CA Santiago 10/12/14, N°de ingreso: 2298-2014, 12a Sala, Jessica Troncoso, Jaime Balmaceda y Carmen Domínguez H. (Abg. Integrante).
4 Se cita a su vez un fallo del 8 de enero de 1943, RDJ, Romo XL, SEC 1a 394.